PRESENTACION
El presente documento es fruto de un trabajo de discusión colectiva en el marco de
nuestra próxima Conferencia Nacional de Organización y su objetivo central es ser un aporte al
necesario proceso de debate interno.
Cabe señalar que el documento que continuación se presenta no es solamente fruto de las
reflexiones llevadas a cabo durante los últimos meses sino más bien encuentra su origen en
sucesivos documentos emanados de la Nueva Izquierda de la Región Metropolitana. Nos
referimos específicamente a los textos presentados en el año 1997 y en el año 1998 bajo los
títulos de “Partido Socialista Como yo lo Quiero” y “Plan de Desarrollo Estratégico para el
Partido Socialista de Chile”.
Lo anterior lo señalamos, pues es importante hacer notar que la situación partidaria y
política actual no es novedad, en sí misma es un proceso larvado desde hace ya bastante tiempo
con factores y características claras, otra cosa es que no hayamos querido ver ni escuchar, por
tanto esta es una convocatoria a romper la inercia y el statuo quo.
1. EL CONTEXTO POLITICO.
Nos encontramos inmersos en un dilema mayor que dice relación con un proceso de
creciente de globalización que coexiste con el necesario reconocimiento de las particularidades
locales y la lucha por la reafirmación de los Estados Nación, en que los países y territorios
subdesarrollados intentan conseguir un espacio más favorable que hasta ahora en el nuevo orden
mundial, sin que ello suponga un incremento en la brecha con respecto a los países desarrollados.
Hasta ahora, sin embargo, el modelo de integración mundial no ha dado respuesta a los 200
millones de desempleados que existen, ni al hecho que el número de pobres se incremente día a
día y que más de un quinto de la población del planeta, unos 1.000 millones de personas, no
tengan que comer.
Nuestro país no escapa a éste dilema. Aquí también se observa un agotamiento del
modelo de desarrollo neoliberal imperante, caracterizado por un Estado mínimo y un mercado
desregulado, una pésima distribución del ingreso, profundas inequidades sociales, segregación y
discriminación cultural, donde se privilegia una cultura del consumo individualista por sobre la
solidaridad y donde la intolerancia y el conservadurismo ahogan la diversidad y libertad.
Los socialistas reivindicamos un modelo de desarrollo que sustentado en un Estado
democrático, replantee una estrategia de desarrollo que garantice el pleno desarrollo del ser
humano, la libertad cultural, el acceso a la salud y educación de calidad para todos, trabajo digno
y leyes laborales que protejan efectivamente a los trabajadores, así como una justa distribución de
las riquezas que el País genera y que pertenecen a todos los chilenos.
Nuestro compromiso histórico y presente es luchar por un Chile más justo e
igualitario, con más libertad y solidaridad. Somos una fuerza de izquierda que se propone
levantar una alternativa democrática avanzada, que se debe a los sectores populares, los
excluidos, los desprotegidos y marginados, a ellos queremos representar.
Queremos integrarnos al nuevo orden mundial, pasando de una fase de inserción
periférica y dependiente a una en que seamos capaces de competir con una economía que genere
mayores valores agregados a su producción, diversifique sus relaciones comerciales, despliegue
amplias alianzas, en particular con nuestros vecinos Latinoamericanos.
Junto a éste proceso nos vemos enfrentados a crecientes demandas locales, tanto de
comunidades indígenas que luchan por un reconocimiento particular, como por territorios que van
quedando rezagados y condenados en el actual esquema a profundizar sus niveles de pobreza
como es el caso de la Provincia de Arauco.
También debemos dar cuenta de una complejización de la estructura social chilena, con el
surgimiento de vastos sectores de capas medias, muchas de las cuales tienen expectativas de vida
y consumo distintas a las de antaño, pero que mantienen las mismas inseguridades frente a la
desprotección social y políticas sociales que no los benefician. En éste amplio segmento social
está quienes viven de un salario precario, dependientes del comercio y servicios públicos, muchos
de los cuales se ven enfrentados a extenuantes jornadas de trabajo que impiden un desarrollo
personal y familiar.
Existe un conjunto de reivindicaciones de género, ambientales y de pueblos originarios, los
llamados temas emergentes, las que también cuestionan el modelo imperante y de las que hay que
hacerse cargo.
La sociedad chilena ha cambiado, pero persisten las desigualdades e injusticias,
la pobreza y miseria aún son la realidad que viven muchos de nuestros compatriotas.
Esta realidad que viven millones de chilenos de sectores populares y medios
empobrecidos, no ha sido representada de manera adecuada por las fuerzas políticas de
Gobierno. No se les ha ofrecido una propuesta nacional de cambio social, con un sentido
solidario, lo que ha abierto enormes espacios para un discurso demagógico de la derecha carente
de contenidos, pero que se apropió con gran éxito electoral de ese creciente sentimiento de
malestar social.
Particularmente dramático es el caso del segmento juvenil, el cual se ha desafectado de la
política de manera evidente (fenómeno extensible al conjunto de la sociedad chilena), lo que
explica la alta abstención de éstos en las ultimas votaciones así como la no inscripción de más de
un millón de jóvenes en los registros electorales.
A lo anterior hay que agregar una tendencia incremental a la desvalorización de
las instituciones representativas de la Democracia, como queda demostrado en la baja
confianza existente en el poder judicial, el poder legislativo y la administración pública. Son
representativos de éstas afirmaciones el que entre 1990 y el 2000 dichas instituciones hayan caído
en niveles de confianza superiores a los 10 puntos porcentuales, incluso en casi 30% en el caso
del Congreso, con lo cual apenas un tercio de los chilenos declaran tener confianza en
instituciones fundamentales de un Estado democrático. Una excepción a éste fenómeno es la
valoración que la población tiene de las instituciones religiosas, con casi un 80% de confianza.
Otro elemento importante a considerar es el control hegemónico de los medios de comunicación
de masas por parte de la derecha, así como el omnipresente poder empresarial.
Frente a éste cuadro desalentador la respuesta no ha sido colectiva, sino que ha
dado paso al exacerbado individualismo y protagonismo mediáticopor parte de muchos de
los representantes políticos de la Concertación. Cada cual trata de sobresalir a como de lugar. En
esa estrategia han jugado un rol estelar nuestros “primos hermanos” del PPD.
A ello hay que adicionar un notorio declive electoral de la DC, cuya fuga de votos ha sido
capturada por la derecha, y una ausencia de un izquierda extraparlamentaria que salga del
discurso contestatario y voluntarista que la ha caracterizado en la última década.
Pensamos que ha llegado el momento de revisar seriamente los objetivos que dieron
origen a la Concertación, su estructura, sus mecanismos de funcionamiento, el sistema operativo
de relaciones entre los Partidos y entre estos con el Gobierno. Además, consideramos que la
Concertación en tanto fórmula política y alternativa de Gobierno es viable, sin embargo, evidencia
serios rasgos de agotamiento y de respaldo social y electoral.
Por cierto, nuestro Partido tampoco ha tenido la lucidez para leer esa nueva
realidad y consecuentemente con ello, definir nuevas propuestas y formas de hacer la
política. Ello explica en buena medida nuestro estancamiento electoral y el que sólo 6 Alcaldes
gobiernan comunas con más de 50.000 habitantes, concentrándose el resto en comunas rurales o
con baja densidad poblacional. Junto con esta realidad, nos afecta el progresivo envejecimiento
del padrón partidario, en que los menores de 28 años pasaron de representar casi un 40% del
total en el año 1990 a un 13% el 2001.
Esta baja electoral, que afecta a toda la Concertación y que se inicia el año 1997
con la pérdida de más de 1.000.000 de votos, es la consecuencia más palpable del
desgaste que ha tenido la lógica de administración del poder que se instaló en la
dirigencia concertacionista, incapaz de dar un nuevo sentido misional y de
transformación a la coalición.
Necesitamos una nueva forma de organizarnos, para enfrentar una nueva realidad, que
posibilite la más amplia participación social.
Cuando el País estaba bien no había que hacer cambios y ahora que la cosa se complica
tampoco, con lo cual se profundiza la paralización del accionar político, no se revierte el
desencanto y sí se agrava la desafección y el distanciamiento con nuestra base social de apoyo.
Es evidente que ante esta breve caracterización de la realidad chilena actual, hay que
buscar urgentemente opciones viables para hacerle frente. Tenemos un programa de Gobierno
que cumplir y el éxito del Gobierno de Lagos está indisolublemente ligado al propio éxito del PS.
El PS es leal con ese programa y como parte del Gobierno, ejerceremos la crítica
cuando corresponda, pues la ciega obsecuencia no le hace bien al Gobierno, ni al PS y
por cierto tampoco los sectores populares que aspiramos representar.
Debemos impedir que la derecha gane las próximas elecciones, que es nuestro principal
objetivo político, y abrir un debate por un nuevo modelo de desarrollo, que es un esfuerzo que
trasciende el 2005. Para ello necesitamos que la sociedad chilena identifique con claridad nuestra
voluntad por avanzar en los compromisos contraídos en la campaña, haciéndonos cargo de la
voluntad de cambio social. La Concertación y el PS deben empujar el carro en esa dirección.
2. NUESTROS PROPÓSITOS POLITICOS.
Nos inspira la convicción de que éste Gobierno debe y puede avanzar en dar mayor
protección social a los sectores populares y para ello se requiere más Estado y no menos.
El compromiso particular del PS es con los sectores populares, los excluidos y los
marginados, quienes menos se benefician del modelo de desarrollo y carecen las más de
las veces de representación para hacer oír su voz.
Elementos claves para avanzar en equidad son una Reforma de la Educación que asegure
educación pública de calidad y asegurar el pleno acceso de todos los niños a ésta, así
como hacer efectivo la no discriminación por razones económicas a la educación superior.
Lo anterior supone políticas de financiamiento solidario, que discriminen a favor de los
sectores populares.
También la Reforma de la Salud, que fortalezca el sector público y establezca un
financiamiento solidario para dar cobertura universal frente al riesgo. Solidaridad de los
ricos con los pobres, de los jóvenes con los viejos y de los sanos con los enfermos.
Más y mejores empleos, con pleno respeto a los derechos de los trabajadores, apoyo a
las mujeres jefas de hogar y promoción de una jornada laboral que permita vivir: trabajo
para vivir y no vivir para trabajar.
Elevar las pensiones asistenciales y reformar el sistema de pensiones, dando protección
solidaria para la vejez, lo que implica un mix de capitalización individual con fondos de
reparto.
Mayor protección de la población frente al abuso del mercado, en particular en el área de
los servicios básicos, lo que supone mejorar y fortalecer la capacidad reguladora del
Estado y no continuar con las privatizaciones de empresas sanitarias.
Abrir el debate sobre una Reforma Tributaria que avance en cuanto a progresividad,
donde efectivamente haya un impuesto proporcional al nivel de ingresos y se rebajen los
impuestos indirectos como el IVA, que grava a los más pobres.
Reales mecanismos de apoyo a la Micro, Pequeña y Mediana Empresa, en especial
mecanismos de financiamiento y asistencia técnica, dado el impacto que tiene su rol en la
generación de empleos y una mayor “democratización de la estructura productiva” del
País.
En síntesis, para ganar a Lavín el 2005 necesitamos diferenciarnos con un
proyecto de transformaciones sociales y no mimetizarnos con las propuestas de la
derecha. Para ello no basta con un sano manejo macroeconómico, crecimiento económico y
estímulos de la política fiscal, por cierto un requisito indispensable, sino que una especial
preocupación por los equilibrios macrosociales. Allí juega un rol clave el desarrollo de activas
políticas públicas que implican mayor gasto fiscal. Sin equidad social no hay estabilidad.
Junto con esta plataforma social, necesitamos avanzar de una vez por todas en las
reformas constitucionales, particularmente en la reforma al sistema electoral, fin a los senadores
designados y facultad para llamar a retiro a los comandantes en jefe de las FF.AA. Asimismo,
legislar sobre el financiamiento de los Partidos Políticos en busca de mayor transparencia y
equidad de la actividad política, así como reconocer constitucionalmente a los pueblos originarios,
permitiendo espacios para su organización y preservación de su cultura. Asi mismo, reafirmamos
nuestro compromiso con la verdad y la justicia en materia de violaciones a los derechos humanos.
Finalmente y como tercer eje programático, mayores espacios para la cultura, Ley de
Divorcio real (que no sea peor el remedio que la enfermedad), educación sexual masiva como
parte de un esfuerzo real para enfrentar el drama de los embarazos adolescentes y el SIDA.
Todo lo expuesto está en el Programa de Gobierno que eligió a Lagos como
Presidente, por lo tanto no estamos pidiendo lo imposible, sino cumplir con lo prometido.
3. COMO NOS DEBEMOS ORGANIZAR PARA CUMPLIR CON ESTOS
PROPOSITOS
Está claro que el PS presenta debilidades importantes para que su voz sea oída. A ello no
contribuye el modesto resultado electoral de las pasadas elecciones parlamentarias y el desgaste
en las prácticas intrapartidarias, así como la débil vinculación con el mundo social.
Fortalecer nuestra presencia en el Gobierno, para desde allí contribuir en la
definición y ejecución de la agenda gubernamental es indispensable. Pero también lo es
un activo trabajo de recomposición de nuestro accionar en la sociedad civil.
Debemos definir un plan concreto de trabajo en el ámbito territorial, buscando contribuir a
la organización popular y ciudadana a partir de demandas sociales concretas, como el alza de
tarifas de servicios básicos u otras similares. Hacer sintonía con las preocupaciones de la gente y
en particular de los sectores populares, en todo lo referido a las situaciones de injusticia y
desprotección social. Estos debieran ser los desafíos principales del trabajo de los comunales del
PS.
Finalmente y en materia de desafíos para la próxima Conferencia de
Organización, nos parece fundamental que el PS avance en la discusión de un Plan
estratégico para enfrentar la próxima elección Municipal. Al menos debiera definirse un
cronograma sobre la selección de candidatos y criterios para elegirlos, así como para establecer
las comunas donde se pondrá el esfuerzo mayor.
Al respecto, no parece aconsejable que la elección de candidatos tenga como único
mecanismo la elección por las bases. Ello, está demostrado, no asegura el mayor rendimiento
electoral, que es por lo que se mide el resultado del trabajo. Hay que buscar un mecanismo,
directo, indirecto o un mix de ambos, que asegure llevar como candidatos a Alcaldes (que
debiera ser la clara prioridad) a los compañeros con mayores posibilidades de ser electos, lo que
en muchas ocasiones no tiene que ver con el arraigo interno o el lote de pertenencia.
Y con relación a las comunas a priorizar, especial preocupación debieran tener las
comunas urbanas con alta concentración poblacional como las de sectores populares de la Región
Metropolitana.
4
.- Plan de Desarrollo Estratégico del Partido Socialista de Chile
La tendencia histórica de nosotros los socialistas al debatir el tema de estructura orgánica
del Partido es la de presentar diferentes formas de organización de acuerdo a la visión de cada
cual. Nuestra reflexión no fue distinta y al poco andar nos dimos cuenta que de esa forma las
probabilidades de avanzar son escasas, primero porque las estructuras no funcionan en el aire, es
decir, tienenque ver, en el caso de un partido político, con su misión u objetivo histórico y con un
conjunto de criterios coherentes con ese objetivo.
En segundo lugar se requiere un compromiso básico de los actores de respetar,
coordinar y armonizar el funcionamiento de las diferentes estructuras, dotándolas de funciones y
atribuciones claras. Por tanto, dedicaremos nuestro esfuerzo en definir criterios que den un marco
a la discusión orgánica, parámetros para realizar una conversación que signifique toma de acción,
sin que ello agote el debate sino más bien lo ordene y canalice, por tanto esperamos desde ya que
esta propuesta pueda ser enriquecida.
Luego presentaremos lo que a nuestro juicio puede ser el inicio de la construcción de un
Plan de Desarrollo Estratégico del PS que debiera ser asumido en una primera etapa por la
actual dirección, pero que sin duda marcará la agenda de la próxima dirección partidaria,
transformando a nuestro partido en un instrumento político que este a la altura de los desafíos que
el presente siglo impone al mundo progresista.
5. Criterios para construir una propuesta de estructura orgánica
5.1.- Se requiere de una orgánica moderna, que posibilite la participación de la militancia no solo
en la elección de sus dirigentes, sino que también en el control de la gestión comprometida por los
mismos en su plataforma de trabajo.
5.2.-
Se requiere una definición clara de las funciones y atribuciones de cada una de las
instancias de modo de asegurar que cada cual tenga claro sus derechos y deberes. Por ejemplo,
se cita al Comité Central como una instancia en que aparte de la realización de plenos tres o
cuatro veces al año no queda claro que deben hacer en concreto o sobre que se evaluará el
desempeño de los miembros que no forman parte de la comisión política y que no están a cargo
de secretarías ni comisiones y en el caso de estos últimos tampoco queda claro como se evalúan.
Hay miembros de la comisión política que asisten muy esporádicamente o secretarías y
comisiones que no funcionan.
5.3.- Existe un consenso bastante mayoritario respecto que la unidad fundamental para el
desarrollo partidario es la comuna, el espacio local, por tanto consecuentes con aquello nuestra
orgánica debe relevar el rol de las dirigentes locales, apostando seriamente en su formación y
entregando una estructura comunal acorde con los cambios de la sociedad y con los intereses de
la ciudadanía.
5.4.- Se requiere abordar de forma comprometida el tema de la descentralización del Partido en
lo que respecta al proceso de toma de decisiones de cada uno de sus órganos en aquellos temas
que corresponden a su ámbito de acción. Debemos potenciar las atribuciones y funciones de las
instancias regionales y comunales.
5.5 .- Se requiere una estructura que de cuenta de los permanentes desafíos electorales que
enfrentamos periódicamente, generando mecanismos transparentes y eficaces para la definición
de candidaturas, como también al funcionamiento de nuestra estructura en periodos de campaña.
Se necesita establecer sanciones claras y por todos conocidas para enfrentar el problema
recurrente de compañeros que en coyunturas trabajan en desmedro del rendimiento electoral del
Partido.
5.6.-
Requerimos urgentemente de una orgánica y de una voluntad política que apunte
claramente a la reinserción del Partido en el tejido social, no como el esfuerzo individual de
algunos militantes, lo que es altamente valorable, sino que como una política intencionada y
consecuente de acompañamiento de las organizaciones a las que decimos representar.
5.7.- Se requiere consensuar un método para evaluar el desempeño de nuestros mandatarios y
definir concretamente el mandato del último Congreso con relación a poner criterios para que
estos no se eternicen en los cargos y por tanto se genere una política de promoción de cuadros
políticos.
6. Elementos para la construcción de un Plan de Desarrollo Estratégico
6.1.- Vinculación y acompañamiento de la Organización Social
La sociedad civil y sus organizaciones deben volver a ser concebidas por la militancia y la
dirigencia como una fuente natural e inagotable de sentido, razón, contenidos, sensibilidad social ,
fuerza política y electoral que le entrega consistencia y coherencia a la propuesta socialista.
Revincular al PS con el mundo social y sus organizaciones, a los pobladores más humildes, a
nuestros jóvenes, al mundo de la cultura, entre otros, permitirá acrecentar las bases de adhesión
ciudadana y concretará nuestro objetivo último de conducir adecuadamente los anhelos de justicia
social y felicidad.
6.2.- Diseño de Estrategia Comunicacional
El diseño de una estrategia comunicacional dirigida a la ciudadanía que permita situar al
partido como un actor político relevante y protagónico en la propuesta de solución a sus
problemáticas concretas y por ende la instalación del concepto de partido presencial que es
percibido por la comunidad como un actor que se preocupa permanentemente y no
coyunturalmente de todos aquellos temas que dicen relación con el mejoramiento de la calidad de
vida. Asesorando además, a los dirigentes intermedios para la construcción de estrategias
particulares de acuerdo a las realidades regionales y comunales.
6.3.- Depuración y sinceramiento del padrón militante
Si bien este es un tema complejo, creemos imprescindible recoger el espíritu de lo
indicado por nuestros últimos Congresos en el sentido de generar un proceso paulatino de
depuración de nuestro padrón, definiendo criterios objetivos para otorgar la calidad de militante
con derechos y deberes, separando la categoría de simpatizantes y definiendo hitos que
transformen a un simpatizante en un militante con derechos plenos. Lo complejo del tema nos
hace pensar que la dirección actual deberá comenzar con el proceso, siendo una tarea central de
la próxima dirección entregar un partido en el cual las autoridades internas sean electas por la
militancia real.
6.4.- Planes de Desarrollo Comunal
Consecuente con la idea de que la comuna es nuestro núcleo básico de desarrollo,
proponemos que cada dirección comunal tenga la obligación de construir un Proyecto Político
Programático Comunal con participación de la comunidad, que por una parte diagnostique
certeramente la situación de la comuna, que defina áreas de trabajo estratégicas y que fije
objetivos generales y específicos dando sustento a la labor que se realiza. Por otra parte, de
coherencia al accionar de nuestros Alcaldes y Concejales con su partido, puesto que es conocido
el divorcio que reclaman ambas partes en la mayoría de las comunas. Además, requerimos un
esfuerzo por dotar de sedes al PS, las que deberán ser espacios abiertos a la comunidad.
6.7.- La Juventud Socialista
Hemos intencionadamente dejado el tema de nuestra Juventud como uno de los elementos
relevantes de nuestra propuesta de Plan de Desarrollo, porque generalmente les pedimos que
estén en todas, pero nunca hemos abordado el tema como un tema estratégico para la
conservación de nuestro Partido y nuestras ideas, siendo además el segmento juvenil el más
esquivo a participar luego de estos años de gobierno democrático.
Proponemos que sin lugar a dudas el PS debe preocuparse y respaldar activamente a
nuestros jóvenes para que desde su espacio y con la necesaria autonomía asuman una postura
propositiva, activa y dirigente, siendo fieles representantes de los intereses, demandas y
necesidades de sus pares. Creemos que la savia nueva contribuirá en la tarea de relevar la ética
partidaria, la mística en el trabajo y a la dignificación de la actividad política, tan alicaída en los
últimos años. Recuperar la credibilidad de los jóvenes en la política y en la democracia constituye
una tarea ineludible para la JS, pero para ello deben contar con nuestro respaldo
permanente, con una formación de calidad y por sobre todo con nuestro ejemplo.
6.8. Financiamiento del PS.
El Plan de Desarrollo Estratégico del PS requiere de la voluntad de todos sus militantes,
pero también de los recursos financieros que lo viabilicen. En ese contexto, además de la
contribución vía cotizaciones, estamos por invertir los recursos provenientes de la recuperación de
bienes confiscados por la Dictadura y que son patrimonio de todos los socialistas, en activos que
permitan el desarrollo institucional del PS, como formación política, adquisición de sedes y otros.
Impidiendo que éstos se diluyan en los gastos de campañas electorales, entendiendo que esto
último no se refiere a la realización de estudios, sino a publicidad particular de las candidaturas u
otros gastos coyunturales.
Los planteamientos aquí expuestos deben ser compartidos con el máximo número de
compañeros posibles, entre los activos y no activos, buscando coincidencias políticas,
avanzando en la construcción de espacios transversales, donde quienes somos parte de la NI
podremos jugar un destacado rol. Ello, porque creemos que está bastante agotado el
esquema tendencial actual, primero porque no da cuenta de las reales diferencias políticas y
de estilos, y porque no es funcional al desafío de crecimiento partidario que requerimos para
los próximos tiempos. Las corrientes de opinión deben ser justamente eso, espacios para
articular propuestas y opiniones políticas pero no fracciones o Partidos dentro del Partido.
Nuestro compromiso primario es con el PS y con las ideas que lo sustentan, no con liderazgos
particulares por muy legítimos que ellos sean.
El presente documento es fruto de un trabajo de discusión colectiva en el marco de
nuestra próxima Conferencia Nacional de Organización y su objetivo central es ser un aporte al
necesario proceso de debate interno.
Cabe señalar que el documento que continuación se presenta no es solamente fruto de las
reflexiones llevadas a cabo durante los últimos meses sino más bien encuentra su origen en
sucesivos documentos emanados de la Nueva Izquierda de la Región Metropolitana. Nos
referimos específicamente a los textos presentados en el año 1997 y en el año 1998 bajo los
títulos de “Partido Socialista Como yo lo Quiero” y “Plan de Desarrollo Estratégico para el
Partido Socialista de Chile”.
Lo anterior lo señalamos, pues es importante hacer notar que la situación partidaria y
política actual no es novedad, en sí misma es un proceso larvado desde hace ya bastante tiempo
con factores y características claras, otra cosa es que no hayamos querido ver ni escuchar, por
tanto esta es una convocatoria a romper la inercia y el statuo quo.
1. EL CONTEXTO POLITICO.
Nos encontramos inmersos en un dilema mayor que dice relación con un proceso de
creciente de globalización que coexiste con el necesario reconocimiento de las particularidades
locales y la lucha por la reafirmación de los Estados Nación, en que los países y territorios
subdesarrollados intentan conseguir un espacio más favorable que hasta ahora en el nuevo orden
mundial, sin que ello suponga un incremento en la brecha con respecto a los países desarrollados.
Hasta ahora, sin embargo, el modelo de integración mundial no ha dado respuesta a los 200
millones de desempleados que existen, ni al hecho que el número de pobres se incremente día a
día y que más de un quinto de la población del planeta, unos 1.000 millones de personas, no
tengan que comer.
Nuestro país no escapa a éste dilema. Aquí también se observa un agotamiento del
modelo de desarrollo neoliberal imperante, caracterizado por un Estado mínimo y un mercado
desregulado, una pésima distribución del ingreso, profundas inequidades sociales, segregación y
discriminación cultural, donde se privilegia una cultura del consumo individualista por sobre la
solidaridad y donde la intolerancia y el conservadurismo ahogan la diversidad y libertad.
Los socialistas reivindicamos un modelo de desarrollo que sustentado en un Estado
democrático, replantee una estrategia de desarrollo que garantice el pleno desarrollo del ser
humano, la libertad cultural, el acceso a la salud y educación de calidad para todos, trabajo digno
y leyes laborales que protejan efectivamente a los trabajadores, así como una justa distribución de
las riquezas que el País genera y que pertenecen a todos los chilenos.
Nuestro compromiso histórico y presente es luchar por un Chile más justo e
igualitario, con más libertad y solidaridad. Somos una fuerza de izquierda que se propone
levantar una alternativa democrática avanzada, que se debe a los sectores populares, los
excluidos, los desprotegidos y marginados, a ellos queremos representar.
Queremos integrarnos al nuevo orden mundial, pasando de una fase de inserción
periférica y dependiente a una en que seamos capaces de competir con una economía que genere
mayores valores agregados a su producción, diversifique sus relaciones comerciales, despliegue
amplias alianzas, en particular con nuestros vecinos Latinoamericanos.
Junto a éste proceso nos vemos enfrentados a crecientes demandas locales, tanto de
comunidades indígenas que luchan por un reconocimiento particular, como por territorios que van
quedando rezagados y condenados en el actual esquema a profundizar sus niveles de pobreza
como es el caso de la Provincia de Arauco.
También debemos dar cuenta de una complejización de la estructura social chilena, con el
surgimiento de vastos sectores de capas medias, muchas de las cuales tienen expectativas de vida
y consumo distintas a las de antaño, pero que mantienen las mismas inseguridades frente a la
desprotección social y políticas sociales que no los benefician. En éste amplio segmento social
está quienes viven de un salario precario, dependientes del comercio y servicios públicos, muchos
de los cuales se ven enfrentados a extenuantes jornadas de trabajo que impiden un desarrollo
personal y familiar.
Existe un conjunto de reivindicaciones de género, ambientales y de pueblos originarios, los
llamados temas emergentes, las que también cuestionan el modelo imperante y de las que hay que
hacerse cargo.
La sociedad chilena ha cambiado, pero persisten las desigualdades e injusticias,
la pobreza y miseria aún son la realidad que viven muchos de nuestros compatriotas.
Esta realidad que viven millones de chilenos de sectores populares y medios
empobrecidos, no ha sido representada de manera adecuada por las fuerzas políticas de
Gobierno. No se les ha ofrecido una propuesta nacional de cambio social, con un sentido
solidario, lo que ha abierto enormes espacios para un discurso demagógico de la derecha carente
de contenidos, pero que se apropió con gran éxito electoral de ese creciente sentimiento de
malestar social.
Particularmente dramático es el caso del segmento juvenil, el cual se ha desafectado de la
política de manera evidente (fenómeno extensible al conjunto de la sociedad chilena), lo que
explica la alta abstención de éstos en las ultimas votaciones así como la no inscripción de más de
un millón de jóvenes en los registros electorales.
A lo anterior hay que agregar una tendencia incremental a la desvalorización de
las instituciones representativas de la Democracia, como queda demostrado en la baja
confianza existente en el poder judicial, el poder legislativo y la administración pública. Son
representativos de éstas afirmaciones el que entre 1990 y el 2000 dichas instituciones hayan caído
en niveles de confianza superiores a los 10 puntos porcentuales, incluso en casi 30% en el caso
del Congreso, con lo cual apenas un tercio de los chilenos declaran tener confianza en
instituciones fundamentales de un Estado democrático. Una excepción a éste fenómeno es la
valoración que la población tiene de las instituciones religiosas, con casi un 80% de confianza.
Otro elemento importante a considerar es el control hegemónico de los medios de comunicación
de masas por parte de la derecha, así como el omnipresente poder empresarial.
Frente a éste cuadro desalentador la respuesta no ha sido colectiva, sino que ha
dado paso al exacerbado individualismo y protagonismo mediáticopor parte de muchos de
los representantes políticos de la Concertación. Cada cual trata de sobresalir a como de lugar. En
esa estrategia han jugado un rol estelar nuestros “primos hermanos” del PPD.
A ello hay que adicionar un notorio declive electoral de la DC, cuya fuga de votos ha sido
capturada por la derecha, y una ausencia de un izquierda extraparlamentaria que salga del
discurso contestatario y voluntarista que la ha caracterizado en la última década.
Pensamos que ha llegado el momento de revisar seriamente los objetivos que dieron
origen a la Concertación, su estructura, sus mecanismos de funcionamiento, el sistema operativo
de relaciones entre los Partidos y entre estos con el Gobierno. Además, consideramos que la
Concertación en tanto fórmula política y alternativa de Gobierno es viable, sin embargo, evidencia
serios rasgos de agotamiento y de respaldo social y electoral.
Por cierto, nuestro Partido tampoco ha tenido la lucidez para leer esa nueva
realidad y consecuentemente con ello, definir nuevas propuestas y formas de hacer la
política. Ello explica en buena medida nuestro estancamiento electoral y el que sólo 6 Alcaldes
gobiernan comunas con más de 50.000 habitantes, concentrándose el resto en comunas rurales o
con baja densidad poblacional. Junto con esta realidad, nos afecta el progresivo envejecimiento
del padrón partidario, en que los menores de 28 años pasaron de representar casi un 40% del
total en el año 1990 a un 13% el 2001.
Esta baja electoral, que afecta a toda la Concertación y que se inicia el año 1997
con la pérdida de más de 1.000.000 de votos, es la consecuencia más palpable del
desgaste que ha tenido la lógica de administración del poder que se instaló en la
dirigencia concertacionista, incapaz de dar un nuevo sentido misional y de
transformación a la coalición.
Necesitamos una nueva forma de organizarnos, para enfrentar una nueva realidad, que
posibilite la más amplia participación social.
Cuando el País estaba bien no había que hacer cambios y ahora que la cosa se complica
tampoco, con lo cual se profundiza la paralización del accionar político, no se revierte el
desencanto y sí se agrava la desafección y el distanciamiento con nuestra base social de apoyo.
Es evidente que ante esta breve caracterización de la realidad chilena actual, hay que
buscar urgentemente opciones viables para hacerle frente. Tenemos un programa de Gobierno
que cumplir y el éxito del Gobierno de Lagos está indisolublemente ligado al propio éxito del PS.
El PS es leal con ese programa y como parte del Gobierno, ejerceremos la crítica
cuando corresponda, pues la ciega obsecuencia no le hace bien al Gobierno, ni al PS y
por cierto tampoco los sectores populares que aspiramos representar.
Debemos impedir que la derecha gane las próximas elecciones, que es nuestro principal
objetivo político, y abrir un debate por un nuevo modelo de desarrollo, que es un esfuerzo que
trasciende el 2005. Para ello necesitamos que la sociedad chilena identifique con claridad nuestra
voluntad por avanzar en los compromisos contraídos en la campaña, haciéndonos cargo de la
voluntad de cambio social. La Concertación y el PS deben empujar el carro en esa dirección.
2. NUESTROS PROPÓSITOS POLITICOS.
Nos inspira la convicción de que éste Gobierno debe y puede avanzar en dar mayor
protección social a los sectores populares y para ello se requiere más Estado y no menos.
El compromiso particular del PS es con los sectores populares, los excluidos y los
marginados, quienes menos se benefician del modelo de desarrollo y carecen las más de
las veces de representación para hacer oír su voz.
Elementos claves para avanzar en equidad son una Reforma de la Educación que asegure
educación pública de calidad y asegurar el pleno acceso de todos los niños a ésta, así
como hacer efectivo la no discriminación por razones económicas a la educación superior.
Lo anterior supone políticas de financiamiento solidario, que discriminen a favor de los
sectores populares.
También la Reforma de la Salud, que fortalezca el sector público y establezca un
financiamiento solidario para dar cobertura universal frente al riesgo. Solidaridad de los
ricos con los pobres, de los jóvenes con los viejos y de los sanos con los enfermos.
Más y mejores empleos, con pleno respeto a los derechos de los trabajadores, apoyo a
las mujeres jefas de hogar y promoción de una jornada laboral que permita vivir: trabajo
para vivir y no vivir para trabajar.
Elevar las pensiones asistenciales y reformar el sistema de pensiones, dando protección
solidaria para la vejez, lo que implica un mix de capitalización individual con fondos de
reparto.
Mayor protección de la población frente al abuso del mercado, en particular en el área de
los servicios básicos, lo que supone mejorar y fortalecer la capacidad reguladora del
Estado y no continuar con las privatizaciones de empresas sanitarias.
Abrir el debate sobre una Reforma Tributaria que avance en cuanto a progresividad,
donde efectivamente haya un impuesto proporcional al nivel de ingresos y se rebajen los
impuestos indirectos como el IVA, que grava a los más pobres.
Reales mecanismos de apoyo a la Micro, Pequeña y Mediana Empresa, en especial
mecanismos de financiamiento y asistencia técnica, dado el impacto que tiene su rol en la
generación de empleos y una mayor “democratización de la estructura productiva” del
País.
En síntesis, para ganar a Lavín el 2005 necesitamos diferenciarnos con un
proyecto de transformaciones sociales y no mimetizarnos con las propuestas de la
derecha. Para ello no basta con un sano manejo macroeconómico, crecimiento económico y
estímulos de la política fiscal, por cierto un requisito indispensable, sino que una especial
preocupación por los equilibrios macrosociales. Allí juega un rol clave el desarrollo de activas
políticas públicas que implican mayor gasto fiscal. Sin equidad social no hay estabilidad.
Junto con esta plataforma social, necesitamos avanzar de una vez por todas en las
reformas constitucionales, particularmente en la reforma al sistema electoral, fin a los senadores
designados y facultad para llamar a retiro a los comandantes en jefe de las FF.AA. Asimismo,
legislar sobre el financiamiento de los Partidos Políticos en busca de mayor transparencia y
equidad de la actividad política, así como reconocer constitucionalmente a los pueblos originarios,
permitiendo espacios para su organización y preservación de su cultura. Asi mismo, reafirmamos
nuestro compromiso con la verdad y la justicia en materia de violaciones a los derechos humanos.
Finalmente y como tercer eje programático, mayores espacios para la cultura, Ley de
Divorcio real (que no sea peor el remedio que la enfermedad), educación sexual masiva como
parte de un esfuerzo real para enfrentar el drama de los embarazos adolescentes y el SIDA.
Todo lo expuesto está en el Programa de Gobierno que eligió a Lagos como
Presidente, por lo tanto no estamos pidiendo lo imposible, sino cumplir con lo prometido.
3. COMO NOS DEBEMOS ORGANIZAR PARA CUMPLIR CON ESTOS
PROPOSITOS
Está claro que el PS presenta debilidades importantes para que su voz sea oída. A ello no
contribuye el modesto resultado electoral de las pasadas elecciones parlamentarias y el desgaste
en las prácticas intrapartidarias, así como la débil vinculación con el mundo social.
Fortalecer nuestra presencia en el Gobierno, para desde allí contribuir en la
definición y ejecución de la agenda gubernamental es indispensable. Pero también lo es
un activo trabajo de recomposición de nuestro accionar en la sociedad civil.
Debemos definir un plan concreto de trabajo en el ámbito territorial, buscando contribuir a
la organización popular y ciudadana a partir de demandas sociales concretas, como el alza de
tarifas de servicios básicos u otras similares. Hacer sintonía con las preocupaciones de la gente y
en particular de los sectores populares, en todo lo referido a las situaciones de injusticia y
desprotección social. Estos debieran ser los desafíos principales del trabajo de los comunales del
PS.
Finalmente y en materia de desafíos para la próxima Conferencia de
Organización, nos parece fundamental que el PS avance en la discusión de un Plan
estratégico para enfrentar la próxima elección Municipal. Al menos debiera definirse un
cronograma sobre la selección de candidatos y criterios para elegirlos, así como para establecer
las comunas donde se pondrá el esfuerzo mayor.
Al respecto, no parece aconsejable que la elección de candidatos tenga como único
mecanismo la elección por las bases. Ello, está demostrado, no asegura el mayor rendimiento
electoral, que es por lo que se mide el resultado del trabajo. Hay que buscar un mecanismo,
directo, indirecto o un mix de ambos, que asegure llevar como candidatos a Alcaldes (que
debiera ser la clara prioridad) a los compañeros con mayores posibilidades de ser electos, lo que
en muchas ocasiones no tiene que ver con el arraigo interno o el lote de pertenencia.
Y con relación a las comunas a priorizar, especial preocupación debieran tener las
comunas urbanas con alta concentración poblacional como las de sectores populares de la Región
Metropolitana.
4
.- Plan de Desarrollo Estratégico del Partido Socialista de Chile
La tendencia histórica de nosotros los socialistas al debatir el tema de estructura orgánica
del Partido es la de presentar diferentes formas de organización de acuerdo a la visión de cada
cual. Nuestra reflexión no fue distinta y al poco andar nos dimos cuenta que de esa forma las
probabilidades de avanzar son escasas, primero porque las estructuras no funcionan en el aire, es
decir, tienenque ver, en el caso de un partido político, con su misión u objetivo histórico y con un
conjunto de criterios coherentes con ese objetivo.
En segundo lugar se requiere un compromiso básico de los actores de respetar,
coordinar y armonizar el funcionamiento de las diferentes estructuras, dotándolas de funciones y
atribuciones claras. Por tanto, dedicaremos nuestro esfuerzo en definir criterios que den un marco
a la discusión orgánica, parámetros para realizar una conversación que signifique toma de acción,
sin que ello agote el debate sino más bien lo ordene y canalice, por tanto esperamos desde ya que
esta propuesta pueda ser enriquecida.
Luego presentaremos lo que a nuestro juicio puede ser el inicio de la construcción de un
Plan de Desarrollo Estratégico del PS que debiera ser asumido en una primera etapa por la
actual dirección, pero que sin duda marcará la agenda de la próxima dirección partidaria,
transformando a nuestro partido en un instrumento político que este a la altura de los desafíos que
el presente siglo impone al mundo progresista.
5. Criterios para construir una propuesta de estructura orgánica
5.1.- Se requiere de una orgánica moderna, que posibilite la participación de la militancia no solo
en la elección de sus dirigentes, sino que también en el control de la gestión comprometida por los
mismos en su plataforma de trabajo.
5.2.-
Se requiere una definición clara de las funciones y atribuciones de cada una de las
instancias de modo de asegurar que cada cual tenga claro sus derechos y deberes. Por ejemplo,
se cita al Comité Central como una instancia en que aparte de la realización de plenos tres o
cuatro veces al año no queda claro que deben hacer en concreto o sobre que se evaluará el
desempeño de los miembros que no forman parte de la comisión política y que no están a cargo
de secretarías ni comisiones y en el caso de estos últimos tampoco queda claro como se evalúan.
Hay miembros de la comisión política que asisten muy esporádicamente o secretarías y
comisiones que no funcionan.
5.3.- Existe un consenso bastante mayoritario respecto que la unidad fundamental para el
desarrollo partidario es la comuna, el espacio local, por tanto consecuentes con aquello nuestra
orgánica debe relevar el rol de las dirigentes locales, apostando seriamente en su formación y
entregando una estructura comunal acorde con los cambios de la sociedad y con los intereses de
la ciudadanía.
5.4.- Se requiere abordar de forma comprometida el tema de la descentralización del Partido en
lo que respecta al proceso de toma de decisiones de cada uno de sus órganos en aquellos temas
que corresponden a su ámbito de acción. Debemos potenciar las atribuciones y funciones de las
instancias regionales y comunales.
5.5 .- Se requiere una estructura que de cuenta de los permanentes desafíos electorales que
enfrentamos periódicamente, generando mecanismos transparentes y eficaces para la definición
de candidaturas, como también al funcionamiento de nuestra estructura en periodos de campaña.
Se necesita establecer sanciones claras y por todos conocidas para enfrentar el problema
recurrente de compañeros que en coyunturas trabajan en desmedro del rendimiento electoral del
Partido.
5.6.-
Requerimos urgentemente de una orgánica y de una voluntad política que apunte
claramente a la reinserción del Partido en el tejido social, no como el esfuerzo individual de
algunos militantes, lo que es altamente valorable, sino que como una política intencionada y
consecuente de acompañamiento de las organizaciones a las que decimos representar.
5.7.- Se requiere consensuar un método para evaluar el desempeño de nuestros mandatarios y
definir concretamente el mandato del último Congreso con relación a poner criterios para que
estos no se eternicen en los cargos y por tanto se genere una política de promoción de cuadros
políticos.
6. Elementos para la construcción de un Plan de Desarrollo Estratégico
6.1.- Vinculación y acompañamiento de la Organización Social
La sociedad civil y sus organizaciones deben volver a ser concebidas por la militancia y la
dirigencia como una fuente natural e inagotable de sentido, razón, contenidos, sensibilidad social ,
fuerza política y electoral que le entrega consistencia y coherencia a la propuesta socialista.
Revincular al PS con el mundo social y sus organizaciones, a los pobladores más humildes, a
nuestros jóvenes, al mundo de la cultura, entre otros, permitirá acrecentar las bases de adhesión
ciudadana y concretará nuestro objetivo último de conducir adecuadamente los anhelos de justicia
social y felicidad.
6.2.- Diseño de Estrategia Comunicacional
El diseño de una estrategia comunicacional dirigida a la ciudadanía que permita situar al
partido como un actor político relevante y protagónico en la propuesta de solución a sus
problemáticas concretas y por ende la instalación del concepto de partido presencial que es
percibido por la comunidad como un actor que se preocupa permanentemente y no
coyunturalmente de todos aquellos temas que dicen relación con el mejoramiento de la calidad de
vida. Asesorando además, a los dirigentes intermedios para la construcción de estrategias
particulares de acuerdo a las realidades regionales y comunales.
6.3.- Depuración y sinceramiento del padrón militante
Si bien este es un tema complejo, creemos imprescindible recoger el espíritu de lo
indicado por nuestros últimos Congresos en el sentido de generar un proceso paulatino de
depuración de nuestro padrón, definiendo criterios objetivos para otorgar la calidad de militante
con derechos y deberes, separando la categoría de simpatizantes y definiendo hitos que
transformen a un simpatizante en un militante con derechos plenos. Lo complejo del tema nos
hace pensar que la dirección actual deberá comenzar con el proceso, siendo una tarea central de
la próxima dirección entregar un partido en el cual las autoridades internas sean electas por la
militancia real.
6.4.- Planes de Desarrollo Comunal
Consecuente con la idea de que la comuna es nuestro núcleo básico de desarrollo,
proponemos que cada dirección comunal tenga la obligación de construir un Proyecto Político
Programático Comunal con participación de la comunidad, que por una parte diagnostique
certeramente la situación de la comuna, que defina áreas de trabajo estratégicas y que fije
objetivos generales y específicos dando sustento a la labor que se realiza. Por otra parte, de
coherencia al accionar de nuestros Alcaldes y Concejales con su partido, puesto que es conocido
el divorcio que reclaman ambas partes en la mayoría de las comunas. Además, requerimos un
esfuerzo por dotar de sedes al PS, las que deberán ser espacios abiertos a la comunidad.
6.7.- La Juventud Socialista
Hemos intencionadamente dejado el tema de nuestra Juventud como uno de los elementos
relevantes de nuestra propuesta de Plan de Desarrollo, porque generalmente les pedimos que
estén en todas, pero nunca hemos abordado el tema como un tema estratégico para la
conservación de nuestro Partido y nuestras ideas, siendo además el segmento juvenil el más
esquivo a participar luego de estos años de gobierno democrático.
Proponemos que sin lugar a dudas el PS debe preocuparse y respaldar activamente a
nuestros jóvenes para que desde su espacio y con la necesaria autonomía asuman una postura
propositiva, activa y dirigente, siendo fieles representantes de los intereses, demandas y
necesidades de sus pares. Creemos que la savia nueva contribuirá en la tarea de relevar la ética
partidaria, la mística en el trabajo y a la dignificación de la actividad política, tan alicaída en los
últimos años. Recuperar la credibilidad de los jóvenes en la política y en la democracia constituye
una tarea ineludible para la JS, pero para ello deben contar con nuestro respaldo
permanente, con una formación de calidad y por sobre todo con nuestro ejemplo.
6.8. Financiamiento del PS.
El Plan de Desarrollo Estratégico del PS requiere de la voluntad de todos sus militantes,
pero también de los recursos financieros que lo viabilicen. En ese contexto, además de la
contribución vía cotizaciones, estamos por invertir los recursos provenientes de la recuperación de
bienes confiscados por la Dictadura y que son patrimonio de todos los socialistas, en activos que
permitan el desarrollo institucional del PS, como formación política, adquisición de sedes y otros.
Impidiendo que éstos se diluyan en los gastos de campañas electorales, entendiendo que esto
último no se refiere a la realización de estudios, sino a publicidad particular de las candidaturas u
otros gastos coyunturales.
Los planteamientos aquí expuestos deben ser compartidos con el máximo número de
compañeros posibles, entre los activos y no activos, buscando coincidencias políticas,
avanzando en la construcción de espacios transversales, donde quienes somos parte de la NI
podremos jugar un destacado rol. Ello, porque creemos que está bastante agotado el
esquema tendencial actual, primero porque no da cuenta de las reales diferencias políticas y
de estilos, y porque no es funcional al desafío de crecimiento partidario que requerimos para
los próximos tiempos. Las corrientes de opinión deben ser justamente eso, espacios para
articular propuestas y opiniones políticas pero no fracciones o Partidos dentro del Partido.
Nuestro compromiso primario es con el PS y con las ideas que lo sustentan, no con liderazgos
particulares por muy legítimos que ellos sean.
